Diablo
- Valen Romero
- 19 dic 2021
- 1 Min. de lectura
Los entresijos del Universo hacen magia mientras los atravesamos. Fuiste la vara que intentó romper con mi Rueda de la fortuna, te metiste tan adentro de su recorrido que lograste que mi Torre se derrumbara, conseguiste que olvidara quién soy al desprestigiar mi arte con tupé de profesión y una adultez que te escasea a pesar de los años que me superas.
La gente suele temerle a la Muerte, pero es de mis arcanos favoritos. Fuiste partícipe en mi muerte porque el ser humano es propio de la mutación y aunque no queramos aceptarlo a veces, la transformación es inevitable. Después de vos, volví a nacer.
Fuiste, porque no acepto menos de lo que merezco.
Fuiste, más allá de todo, la figura entera de ese Diablo que merodea por la Tierra buscando almas heridas para desviarlas del camino que las llevaría a la luz eterna.
Fuiste un Diablo entero y completo, con toda su lujuria y las atrocidades que sólo él emana. Desde la adicción a lo salvaje manteniendo el vicio en la negación hasta el abuso de poder hacia tu alumna más sumisa.
Todo yace a partir de ese Diablo hedonista que me sedujo y me ató mientras me rendía al placer como la esclava que pensó que siempre sería.
El Universo tiene sus entresijos y el Diablo fue la prueba que debía superar para recordar quién soy.
Lo que el Diablo desconoce es que soy ese arcano que con su espada defiende todo aquello en lo que cree y, de romper con sus alas, puede conseguir tu cabeza mientras duermas.
Pobre Diablo, se creyó inteligente pero se olvidó del karma.
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